El concierto que encendió la mecha
Sinatra llegó a Melbourne el 9 de julio de 1974. Su enfrentamiento con los medios escaló cuando lanzó insultos sexistas contra las periodistas desde el escenario. El sindicato de prensa reclamó una disculpa y el cantante se negó.
Sin combustible ni servicio
Bob Hawke, entonces al frente del Australian Council of Trade Unions, movilizó el apoyo de otros sindicatos. Se canceló el segundo concierto de Melbourne; trabajadores del transporte se negaron a repostar el jet y los empleados de hotel retiraron servicios al séquito. El llamado «asedio de Sinatra» fue una acción sindical, no un secuestro literal.
Una salida negociada
La comitiva llegó a Sídney en un vuelo comercial. Tras las negociaciones, Hawke y Sinatra encontraron una fórmula de conciliación que permitió continuar la gira. No fue la rendición ni la disculpa inequívoca que a veces cuenta la leyenda: fue un comunicado para desatascar un conflicto que ya tenía dimensión diplomática.